Ejercicio, el mejor paliativo contra la violencia: Tal Ben-Shahar

Para Tal Ben-Shahar el ejercicio físico es uno de los mejores paliativos para la violencia en las escuelas y una de las herramientas más eficaces para que los niños sean felices.
Cuando a este académico y conferencista israelí, profesor de Psicología Positiva en Harvard y autor de varios bestsellers sobre felicidad, se le pregunta sobre la mejor manera de mitigar los entornos violentos a los que están sometidos los niños hoy en día –como el buylling o la delincuencia organizada- responde sin reparos: reglas claras y un buen programa de ejercicio físico.
“No es todo lo que se puede hacer, pero es una de las cosas que se pueden hacer”, señala respecto a la actividad física.
Ben-Sahar visitó México en días recientes para atestiguar en el Tec Milenio de Monterrey el lanzamiento de un nuevo sistema educativo, encaminado a incrementar las competencias de los estudiantes, pero también a hacerlos más felices con la posibilidad de tomar asignaturas no necesariamente relacionadas directamente con su carrera, pero sí con sus gustos personales.
El israelí, quien es consultor y da conferencias en todo el mundo para los ejecutivos de las grandes corporaciones multinacionales, fue honesto con los estudiantes que acudieron a escuchar su conferencia: el estado de felicidad no es constantes y no se trata de ver la vida color de rosa, sino la felicidad.
El fondo de la llamada Psicología Positiva, su materia de estudio, no es el éxito, sino el aprendizaje en el error, el entendimiento de que las circunstancias externas no afectan la felicidad y el enfocarse no en lo que está mal para resolverlo, sino en lo que va bien para multiplicarlo.
“Lo que la Psicología Positiva hace no es ponerse lentes color de rosa y sonreír todo el tiempo. Tiene que ver con ser realista, y en realidad hay cosas que hay que componer y también hay cosas maravillosas, sorprendente”, dijo.
Para lograr todo lo que plantea la Psicología Positiva, el ejercicio parece fundamental. Tanto en su conferencia como en entrevista posterior, Ben-Shahar aseguró que mantener una constante actividad física reduce los niveles de insatisfacción y disminuye las actitudes violentas y negativas.
“Las escuelas que han introducido un programa de ejercicio físico regular, redujeron los niveles de violencia e incidentes de comportamiento violento, en un 63 por ciento”, señala el experto.
Se trata de una medida poco costosa, considerando la inversión que ha implicado para algunos gobiernos los programas antiviolencia en las escuelas.
Esa misma investigación se ha aplicado en el caso de las prisiones. Cuando se introducen programas de acondicionamiento físico o actividades como el yoga, se reducen las posibilidades de que el preso reincida una vez que queda en libertad, explica el académico de Harvard, debido a que aprenden a controlar sus emociones.
Las redes sociales y la felicidad
Las redes sociales parecen ser grandes obstáculos, precisamente, para el ejercicio físico. Sin repudiar las redes sociales, Ben-Shahar considera que los niños pasan demasiado tiempo enfrente de la computadora en lugar de estar haciendo alguna actividad física o conviviendo con otras personas.
El ejercicio, reafirma el académico, ayuda a que los niños reduzcan su comportamiento agresivo y aumenten su concentración.
“Una de las razones del aumento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es porque los niños no son activos”, apunta.
Además, Facebook no substituye la interacción cara a cara, señala de manera contundente, lo que ha provocado que los niños de hoy tengan niveles muy bajos de empatía, en comparación con los niños de hace 20 años.
“La empatía se desarrolla, desarrollando el lenguaje y se desarrolla el lenguaje escuchando hablar a la gente. Se desarrolla la empatía cuando se está rodeado de gente. Si tengo mil amigos en Facebook, eso no desarrolla la empatía; si tengo un mejor amigo y paso tiempo en diálogo con él, teniendo acuerdos y desacuerdos, desarrollo la empatía”, explica Ben-Shahar.
Aprender a través del error
Ben-Shahar sostiene que el mejor aprendizaje es a través del error. No es casualidad que las personas más exitosas en toda la historia también han sido los que fallan la mayoría de veces, explica.
Sin embargo, los niños están siendo educados para no equivocarse. El éxito es visto como un sinónimo de hacer las cosas bien.
El experto sugiere entonces no sólo un cambio en el sistema educativo, sino en la forma en que los padres educan. Y es que no hay suficientes oportunidades para que los niños se equivoquen, que caigan y se vuelvan a levantar, que desarrollen lo que en psicología se llama resiliencia y que significa la capacidad de sobreponerse.
“El mensaje que reciben los niños, ya sea un niño de 8 años o un estudiante de 20 años o un empleado de 40 años, es que el fracaso no es una opción”, afirma.
Sin embargo, los grandes aprendizajes en la vida de una persona son a través de ensayo y error, como aprender a caminar, ir al baño o incluso a hablar.
Recuperar ese valor del error, no es tarea única de las escuelas, considera Ben-Shahar, sino de los padres, quienes son los primeros que exaltan el éxito y anulan la posibilidad de que su hijo se equivoque.






