La educación de Peña Nieto III y último
En seguimiento a mis dos primeras entregas sobre la educación de Peña Nieto, ahora lucubraré sobre el resto de los compromisos de campaña con base en la información desplegada en http://www.enriquepenanieto.com/compromisos-nacionales/compromiso/mas-educacion-y-calidad-para-todos (Agosto 23, 2012).
8. Crear una red nacional de centros comunitarios de capacitación y educación digital
La política pública nacional debe centrarse en facilitar la capacitación y la educación digital no en establecer un modelo o una organización para la capacitación y educación digital o forestal o agropecuaria o pedagógica o financiera o bancaria o ferroviaria o electrónica o médica, etc. Los políticos que llegan, y antes de que se agote el presupuesto, tienden a favorecer la creación de algún modelo o instituto para la atención de algún tema, en este caso el digital, pero podría ser cualquier otro. El problema es que con el paso del tiempo, lo que sucede es que se crean modelos y organizaciones que se convierten en elefantes blancos pero sin recursos y se abandonan. A lo mejor, si el presidente de la república lo dicta, se asignan recursos escasos a un capricho o programa, como sucedió con el cuestionado ENCICLOMEDIA. Con el tiempo los recursos escasos se agotan aún más, y si el proyecto carece de apoyo político, entran en deterioro o abandono. El mismo Peña señala en el documento de propuestas aquí ventilado que existen 2500 “parques y espacios deportivos abandonados”. Los equipos de ENCICLOMEDIA después de un par de años lucían abandonados o anacrónicos. Además, ENCICLOMEDIA colocó a la carreta por delante de los caballos.
Los intentos públicos para un país conectado con menores brechas digitales no son nuevos. El proyecto e-México iniciado en la administración Fox está enfocado en esa dirección (http://www.e-mexico.gob.mx/web/que-es-e-mexico/mision-y-vision). El reto debiera ser la provisión de un bien público en tecnologías de información y comunicaciones, sin caer en asignaciones directas o eufemísticas que concesionan o concentran poder monopólico. La política pública debe generar condiciones de acceso, competencia e innovación. No hay nada secreto en la producción de políticas públicas sanas, sólo hay que aplicarlas. Con frecuencia, allí es donde las cosas fallan en favor de los intereses grupales o monopólicos.
9. Apoyar la creación de una fundación para la innovación, ciencia y tecnología, con la participación de la iniciativa privada
Existen ya fundaciones y organizaciones nacionales que dedican su misión a la atención de los temas señalados en esta propuesta. Una vez más no se trata de crear una fundación sino de que exista la demanda privada para invertir en innovación, ciencia y tecnología (ICT). Debe existir motivación “intrínseca” en las empresas e instituciones de educación superior para hurgar en investigación y desarrollo por ellas mismas. Existen en México ya muchas instituciones públicas (como el CONACYT y sus centros de investigación) y privadas (Universidades y centros de R & D en empresas) dedicadas a la promoción de la ICT. La decisión de política pública no es crear una fundación privada o semiprivada sino generar y asignar recursos adicionales para el sector. Lo peor sería que de la política pública se derive la creación de organizaciones nuevas para repartir recursos públicos. En este caso se erigirían nuevas burocracias costosas en el mejor de los casos o, nuevas políticas para redistribuir recursos por cuotas.
10. Establecer una plataforma, con visión de largo plazo para reorganizar el sistema deportivo del país y transformar a México en una potencia en la materia.
11. Rescatar, junto con los ciudadanos y autoridades locales, 2 mil 500 parques y espacios deportivos abandonados.
12. Construir 32 nuevas unidades deportivas estatales en toda la República, con instalaciones adaptadas a las necesidades de las personas con discapacidad.
13. Impulsar el deporte estudiantil mediante un sistema nacional de olimpiadas inter-escolares.
14. Organizar en México, eventos deportivos internacionales de trascendencia.
15. Otorgar mayores apoyos para nuestros atletas de alto rendimiento, con un programa que les asegure un futuro productivo.
16. Fortalecer los Programas para capacitar y formar especialistas técnicos y entrenadores deportivos del país.
Las propuestas 10 a 16 se refieren al tema deportivo. El deporte es importante per se, pero también cuando se analiza dentro de la óptica de una vida saludable. Parques, centros deportivos y áreas verdes siempre serán bienvenidos, pero parques, centros deportivos o áreas verdes abandonados son el producto de decisiones centralizadoras que nacen por una fibra política sin raigambre social ni cultural. Todos estos proyectos de promoción del deporte deben estar enraizados en la escuela, la comunidad y el hogar. La cultura contextual debe imperar sobre las preferencias políticas nacionales. No se pueden “crear” deportistas o artistas por decreto; es como si ordenásemos: “se campeón” o “sé creativo”. Tenemos que procurar el desarrollo de una cultura a favor de áreas deportivas, de la relación entre el deporte y la salud. Son temas que deben buscar el desarrollo íntimo de la motivación intrínseca: “lo hago porque lo quiero hacer, porque es bueno para mi desarrollo personal, o se parte de mi proyecto de vida”. Bien desarrollada esta competencia no cognitiva, entonces la convivencia y desarrollo en el mundo moderno de la competencia y recompensa extrínseca, sigue en consecuencia. Cuando se hable de rescatar, construir y plantar arbolitos, lo primero que el responsable de la política pública debe pensar y la ciudadanía exigir, es en un plan de sustentabilidad. ¿Es algo que podemos sostener en el largo plazo? ¿Es autofinanciable? ¿Cómo se sostendrá cuando el recurso público disminuya o desaparezca?
Muchas de las propuestas en este rubro son temas que ya se ejecutan desde años atrás y no implican reformas significativas, sino asegurar la política pública correcta.
17. Dar al Sistema Nacional de Institutos Tecnológicos el carácter de Órgano Desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública.
Dar o no mayor autonomía o control a los Institutos Tecnológicos no es el tema. De acuerdo con el portal de la Dirección General de Educación Superior Tecnológica de la SEP, existen 249 Institutos Tecnológicos y seis centros especializados y de investigación en el país (http://www.dgit.gob.mx/informacion/preguntas-frecuentes (Agosto 23, 2012). Cambiarles a todos los Institutos su personalidad jurídica nos los hará mejores organizaciones. Tampoco debemos pensar en modelos uniformes y ubicuos de auspicio o patrocinio federal para la solución de los grandes problemas nacionales.
Los grandes problemas nacionales no se resolverán por grandes designios nacionales sino por pequeñas soluciones locales, escolares y contextuales que se adecuen a las condiciones sociales y culturales de cada organización y comunidad. La mejor política pública no es la que dicta u ordena una solución técnica sino la que permite que las mejores soluciones técnicas o sinceras prosperen por todas partes y en todos los temas.
Es una nueva forma de hacer gobierno. Con esta forma la eficiencia deja de ser religión y se convierte en instrumento administrativo, muy valioso, pero instrumental. La religión en política pública es la cercanía del recurso con las soluciones de la comunidad. Los pueblos y villas con vericuetos pueden ser menos eficientes en su urbanidad pero mucho más efectivos en su quehacer; y, sobre todo, más cercanos a la población y su motivación intrínseca. Una vez que la comunidad decide qué hacer, de acuerdo con un intrincado esquema de acciones y culturas, entonces el instrumento para lograrlo es la eficiencia pero no al revés.






