Compendio de lugares comunes (en clave de Twitter)

Por Juan Carlos Yáñez | Los alumnos no son clientes, los profesores no son proveedores, la educación no es una empresa.

Juan Carlos Yáñez Velazco*

Los usos equívocos e invertidos (¿pervertidos?) de la educación son numerosos. Un recuento parcial enseguida.

 La educación no es un sindicato poderoso integrado por escuelas y maestros.

 Los sistemas educativos no nacieron para contratar maestros, sino para formar ciudadanos.

 Las escuelas no son estacionamientos, tampoco guarderías de estudiantes o de profesores esperando jubilación.

 La escuela no es una carrera de obstáculos, con el objetivo de desgranar estudiantes.

 Tampoco es una competencia entre profesores para decidir a quien reprueba más, por tanto, es el más “duro”.

 La educación no es una variable independiente con respecto al sistema social.

 Los alumnos no son clientes, los profesores no son proveedores, la educación no es una empresa.

 Las escuelas no son el refugio de los males de la sociedad, aunque los reflejen de algún modo.

 La educación no es responsable de los paupérrimos niveles de desarrollo económico; tampoco la panacea.

 No toda transformación social es pedagógica, pero todas deben contener un componente educativo.

 La extensión de la escolaridad ha servido para contener el problema del empleo. La educación, así, es accesoria.

 La docencia no debe ser un reducto de profesionistas frustrados, a la que se opta por falta de empleo.

 Es una triste realidad: de muchas escuelas y universidades mexicanas se puede egresar sin leer un libro.

 La educación no son butacas, mesas, pizarrones, libros, computadoras. Son personas y deseo de aprender, aunque sean maestros.

 La institución escolar ha sido responsabilizada de problemas que otras no pueden resolver.

 La noción dominante de competencias se asocia a la rivalidad, más que a la capacidad para afrontar la vida.

 La educación no son exámenes y profesores dictando; tampoco las urgencias de su administración.

 La educación no es una chamba, tampoco un empleo: es una misión de transformación.

*Dr. en Pedagogía de la UNAM
www.jcyanez.com
Twitter: @soyyanez

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