La educación de Peña Nieto II

Por Eduardo Andere M.
(Segundo de una serie)
En seguimiento a mi primera entrega sobre la educación de Peña Nieto, ahora lucubraré sobre los siguientes cuatro compromisos de campaña con base en la información desplegada en su sitio (Agosto 23, 2012).
4. Laptops con Internet para alumnos de escuelas públicas que cursen 5º y 6º años de primaria.
En la literatura de los factores asociados al éxito educativo las variables que menos impactan en el aprendizaje de niños y jóvenes, medido por resultados de pruebas estandarizadas, son las que tienen que ver con los recursos físicos de las escuelas.
Por supuesto, si nos preguntan todos queremos que nos obsequien una laptop, sobre todo si es de última generación; pero en política pública, no hay recurso que alcance para satisfacer los gustos o caprichos de los gobernados. Los políticos siempre obsequian “cosas” con dinero ajeno. En ésta y otras ocasiones, siempre he sugerido a los políticos y gobernantes magnánimos, que obsequien cuanto quieran con sus recursos personales, antes o después de impuestos. Pero cuando los recursos son escasos, como en las decisiones de política pública, lo realmente viable es un análisis de costo de oportunidad. Buscar la mejor alternativa posible. Si uno escarba en la literatura de ambientes tecnológicos de aprendizaje, lo que se halla es que lo realmente importante en el manejo tecnológico para el cambio o mejora educativa, no son los artilugios sino los buenos maestros y el conocimiento. Así como el libro no existe hasta que se lee, y la computadora no funciona hasta que se usa. Lo primero que tenemos que asegurar es que tanto maestros como estudiantes dominen las cosas que son más esenciales que poseer una laptop, con acceso o sin acceso a internet.
Obsequiar computadoras o laptops, es colocar la carreta delante de los caballos.
5. Política Nacional para una escuela libre de acoso escolar o bullying.
El gobierno del Distrito Federal publicó en la Gaceta local el 31 de enero de 2012, la Ley para la promoción de la convivencia libre de violencia en el entorno escolar del Distrito Federal. Peña Nieto en su investidura deberá aprender y comprender que una política nacional o política pública de cualquier nivel de gobierno no consiste en la expedición de una ley con ideales de prevención, detección y atención, como lo establece la citada ley del DF. De nada le sirve a la víctima o al victimario establecer una lista de chequeo de todo lo bueno que debe suceder en el entorno escolar antes, durante y después de la violencia, maltrato o bravuconería, si cuando la política o la norma que se aplica no se implementa con calidad o adecuadamente. En este sentido, aunque la idea de expedir una política para enfrentar el tema del bullying es plausible, la política debe enfocarse a facilitar el desarrollo de investigación sólida (no con el establecimiento de un órgano burocrático y pesado como el Observatorio ordenado por la Ley del DF) sobre lo que funciona y no funciona junto con la contextualización del problema o tema. Esto implica el trabajo fino y específico de la comunidad escolar, caso por caso. Un Modelo único de atención integral obligatorio como lo establece la mencionada Ley para el DF, suena antitético (no antiético) para el caso que nos ocupa. Una vez más, la concentración de la política pública debe orientarse al engrandecimiento cognitivo y afectivo de la fuerza docente; y a la concientización familiar en el hogar de las causas, efectos y posibles soluciones viables.
6. Alcanzar al menos 40 mil Escuelas de Tiempo Completo en Educación Básica, para
ampliar las oportunidades educativas de los niños y jóvenes de México.
No existe evidencia de que las escuelas de jornada completa sean mejores que las escuelas de jornada matutina o vespertina. Sí existe evidencia de que en general los educandos de escuelas matutinas obtienen mejores resultados cognitivos estandarizados que sus compañeros de turnos vespertinos. Ello sucede no porque la instrucción sea mejor en las escuelas matutinas que en las vespertinas sino porque los estudiantes son segregados de acuerdo con su logro académico entre un turno y otro. En el caso de las escuelas de jornada completa lo importante en el resultado educativo y de aprendizaje no es cuánto tiempo los niños están en la escuela sino qué sucede durante el poco o mucho tiempo que están en la escuela. Es decir, cuál es la calidad de las horas escolares; calidad medida tanto por procesos como resultados. Si como lo muestran los resultados estandarizados tanto nacionales (ENLACE y EXCALE) como internacionales (PISA y SERCE) los educandos mexicanos obtienen muy bajo desempeño, y el factor escolar más importante en la explicación de la varianza de los resultados son los maestros, enviar a los niños a escuelas con un magisterio que no ha demostrado su contribución neta a la calidad, es someter a ambos, educandos y docentes, a más horas de procesos negativos. Esto sólo ocasionará ineficiencia y cansancio. Una vez más, hablar de escuelas de tiempo completo, como regalar computadoras, suena a marketing o demagogia educativa. Lo que la autoridad debe hacer antes de aumentar la cantidad (más horas) es mejorar la calidad (mejores maestros y mejor interacción docente-aprendiente). Una vez resuelto el problema de calidad, entonces sí aumentar más horas sería positivo, ceteris paribus.
7. Establecer una Agenda Digital, por un México conectado que permita cerrar la brecha digital y democratizar el acceso a las TIC.
Si por agenda digital Peña Nieto se refiere a expandir la capacidad y rapidez de acceso a Internet, en las llamadas carreteras de la información, el conocimiento y la innovación, que ahora también son utilizadas para socialización y comercialización, el compromiso es crucial; pero no a cualquier costo. El acceso y la calidad deben ser eficientes para la sociedad. En este sentido, la política pública no sólo debe asegurar el acceso sino la eficiencia de mercado a través de una política de competencia abierta y justa. Si agenda digital significa consolidar monopolios o dictar modelos específicos de soluciones educacionales como Enciclomedia o Habilidades digitales para todos, la política pública es completamente errónea. El Estado no debe involucrarse en soluciones técnicas pedagógicas que son mejor resueltas al nivel de los usuarios de acuerdo con sus necesidades e intereses. No hay mejor democratización de servicios y productos que la desaparición de monopolios y canonjías.
Esta historia continuará…
La Educación de Peña Nieto (primera parte)






