La madre de todas las reformas

Por Enrique Quintana.- Para que haya más recaudación de impuestos, debe haber más crecimiento. Para ello, se requiere de mayor [...]

Por Enrique Quintana

Los políticos hablan mucho de las reformas e incluyen en ellas a la hacendaria, a la energética, a la laboral, a la de seguridad social y ahora hasta la reforma política.

Sin embargo, prácticamente nadie habla de la que, a mi juicio, es la más importante. La de la educación en México.

¿Por qué es la más importante?

Porque el desarrollo del País en el largo plazo depende de que tengamos una población con más años de escolaridad y con una mayor calidad en la formación que recibe.

Para que haya más recaudación de impuestos, debe haber más crecimiento. Para ello, se requiere de mayor productividad de la mano de obra. Y una condición esencial de la productividad es precisamente la educación.

Recordemos algunas cifras sólo para ubicar el tamaño del problema.

Los datos del Censo de 2010 nos reflejaron un grado de escolaridad promedio de 8.6 años para los mayores de 15 años.

Esto quiere decir que seguimos teniendo un país que en promedio tiene la secundaria. Pero lo peor es que el grado de avance de la escolaridad es muy bajo. En 1990 era de 6.5 años. Esto quiere decir que a ese paso, se requieren 14.3 años para avanzar un grado.

Es decir, con este ritmo seríamos un país con bachillerato completo hasta dentro de poco más de ¡48 años!

Pero no se trata solamente de la cantidad de años que la población haya estudiado, sino de la calidad de la formación recibida en el tiempo en el que estudió.

El último reporte de la OCDE sobre la materia señala que 75 por ciento de los estudiantes mexicanos de secundaria calificaron en los niveles más bajos (0, 1 y 2) en las tres materias que mide el examen PISA: habilidad lectora, matemáticas y ciencia. Ni el 1 por ciento de los jóvenes obtuvieron evaluaciones de excelencia.

Sin cambios que permitan tanto acelerar el proceso de escolarización como mejorar la calidad educativa, poco podemos hacer con otras reformas… que van a quedar truncas.

¿Por qué razón no se emprenden los cambios que, por ejemplo, la organización Mexicanos Primero, ha propuesto una y otra vez como la profesionalización real del magisterio; la transparencia y eficacia del gasto público, y la mayor autonomía de las escuelas?

Cuando se habla de los poderes fácticos que en México impiden reformas, aquí hay un ejemplo claro de ello, y se trata tanto del SNTE como de la CNTE.

Y me temo que la composición de la Cámara de Diputados da nuevamente un poder adicional al sindicato magisterial.

Los diez diputados del Panal, el partido controlado por el SNTE, pueden hacer la diferencia entre no tener mayoría simple en la Cámara baja y tenerla.

Esa función de “fiel de la balanza” bien podría aumentar todavía más el poder político que tiene el sindicato magisterial.

Un último apunte. Uno podría creer que tal vez los trabajadores en México tengan baja escolaridad, pero no así los patrones. Pues también.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, apenas el 42 por ciento de los patrones mexicanos tienen al menos estudios de bachillerato. Un 11 por ciento no terminó ni la primaria. Otro 20 por ciento tiene sólo terminada la primaria y un 27 por ciento más terminó la secundaria.

Si incluso entre los que crean empleos tenemos ese nivel educativo, se ve difícil que las empresas aumenten su productividad.

Por eso, la de la educación es la madre de todas las reformas.

La escolaridad mexicana

(Porcentajes de la población mayor de 15 años)

1990 2010
Sin instrucción 13.4 7.2
Primaria incompleta 22.8 12.6
Primaria completa 19.3 16.0
Secundaria incompleta 6.2 5.2
Secundaria completa 13.7 22.3
Media superior 14.3 19.3
Superior 8.3  16.5  

Fuente: Inegi

Artículo publicado en el periódico Reforma.

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