Lucha por ampliar cobertura universitaria apenas comienza: MAES

La lucha por ampliar los espacios en la Educación Superior, de tal forma que año con año no existan más estudiantes excluidos de este nivel de estudios, apenas comienza, aseguró Diego del Ángel uno de los voceros del Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES).
Luego de que concluyeran las negociaciones entre autoridades de las principales casas de estudio del área metropolitana (UNAM, UAM, IPN y UPN), y autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de un comunicado la dependencia educativa destacó que estas mesas dieron “acuerdos satisfactorios”.
No obstante, el MAES reconoció que si bien poco más de mil 500 miembros del movimiento van a poder acceder a una alternativa para continuar sus estudios, esto no resuelve el tema de fondo que es la falta de espacios en la Educación Superior.
Aunado a ello, Diego del Ángel, aseguró que en los acuerdos firmados, derivados de estas negociaciones, la SEP se negó a incluir el derecho a la educación como un derecho humano, los representantes de las universidades como el MAES estuvimos de acuerdo en categorizar como derecho humano el acceso a la educación, no obstante esto no pudo firmarse debido a la negativa de la SEP.
Con respecto a las declaraciones del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, sobre la necesidad de crear nuevas universidades que atiendan las demandas de los jóvenes para no seguir “hipotecando el futuro de México”, el MAES celebró dicha postura y llamó a la máxima casa de estudios a que elabore propuestas que resuelvan este problema de fondo.
Según la actual administración, el sexenio calderonista terminará con una cobertura del 33 por ciento en Educación Superior, mientras el promedio en la región latinoamericana supera el 38 por ciento y países como Chile y Argentina han alcanzado una cobertura por encima del 60 por ciento.
Según los investigadores Ángel Díaz Barriga de la UNAM y Manuel Gil Antón director académico de Educación a Debate e investigador del Colegio de México (Colmex), si bien en la actual administración se han creado 140 institutos de educación tecnológica, estos no pueden contemplarse como sustituto de comunidades universitarias.
El problema plantea un reto más agudo si se contempla la disparidad entre las distintas entidades federativas, pues si bien el promedio nacional de cobertura universitaria es del 33 por ciento, entidades como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Tlaxcala tienen un promedio de cobertura por debajo del 20 por ciento.
Desde el ámbito legislativo, se ha planteado que las universidades reciban presupuestos multianuales, es decir que cada año se incrementen sus recursos para que con ello puedan crear más espacios universitarios.
La proyección de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), es lograr en diez años una cobertura del 60 por ciento en este nivel de estudios.
En cuanto a la calidad, de acuerdo con datos de la Subsecretaría de Educación Superior (SES), el 40 por ciento de los estudiantes universitarios realizan sus estudios en instituciones cuyos programas no están reconocidos por su calidad educativa.
En la educación privada el problema es aún mayor, pues según el titular de la SES, Rodolfo Tuirán, entre 70 y 80 por ciento de la matrícula de las instituciones de educación superior particulares (entre 700 mil a 800 mil alumnos) cursan programas o carreras que no están reconocidos por su buena calidad.
Lo anterior, reproduce el círculo vicioso de la exclusión con la emisión de títulos que no tienen el suficiente valor para que los egresados se inserten en el mercado laboral, ha reconocido Rodolfo Tuirán.
Por lo pronto, la SEP ofreció a los miembros de los movimientos de estudiantes no aceptados cerca de 2 mil becas en distintas IES privadas para que los aspirantes cursen en estas instituciones su primer año universitario y, de mantener un promedio mínimo de ocho, sus estudios puedan ser revalidados e incorporarse dentro de un año a instituciones como la UNAM o el Instituto Politécnico Nacional (IPN).
-
Rubén Álvarez






