La otra Educación

Por Rodrigo Sandoval
Hace unos días un buen amigo me comentaba que su hija había ingresado a estudiar a la Universidad de Brown en Estados Unidos; cuál sería mi sorpresa cuando me dice que pagaría más de 60 mil dólares al año en colegiatura, ello sin contar hospedaje, transporte, alimentación, libros, etc.
Al llevar esta cantidad a pesos tendríamos más 66 mil pesos mensuales y cerca de un millón de pesos el costo por un año de licenciatura. A pesar de estos costos, las universidades norteamericanas están en crisis. Aunque usted no lo crea, el número de alumnos que pueden recibir no se compara con lo que está demandando el mercado. Uno de los jefes de departamento de la Universidad de CalPoly en California me comenta que la industria local demandará entre unos 500 a 1000 ingenieros calificados en los próximos dos años. Este año, él sólo pudo admitir a 150 nuevos alumnos. ¿La razón? Hay recorte presupuestal por parte del gobierno federal y estatal, que cubren una parte del subsidio a las universidades.
Ello no es todo, aunque los gastos en investigación y desarrollo de nuevos productos son abismalmente mayores en estos países en comparación con México, han tenido una reducción importante de más del 20 por ciento en los últimos años. Esto ha obligado a medir más el impacto que tienen las investigaciones en las sociedades. ¿Cuánto de su conocimiento se aplica realmente a las empresas y el gobierno?
Sin lugar a dudas, el costo de la educación está relacionado con los recursos para investigar y crear nuevos productos y nuevas ideas. Sobre todo por que la formación de profesionales no se basa en crear robots que repitan o copien lo que ya está hecho, sino que generen nuevas soluciones y propuestas para resolver los problemas actuales en forma creativa y con recursos escasos. No me extraña que la educación tenga un costo muy alto, porque así se valora al profesionista y se le da un trabajo acorde a su capacidad y su nivel educativo. Es una pena que en nuestro País la educación se encuentra poco valorada. Hoy en día, pagar una maestría en una escuela privada o pública es una necesidad para ser competitivo, pero que tiene un costo menor debido a la gran cantidad de demanda, reduciendo los precios. Tenemos muchos maestrantes que saben lo mismo o muy poco de su área de especialidad, esto se debe a la baja calidad de la educación que reciben, pero sobre todo del entrenamiento que adquieren para generar soluciones a los problemas actuales.
Por supuesto que esta falta de calidad impacta en la ausencia de profesionales que investiguen y desarrollen nuevos productos y servicios. En este círculo vicioso nos encontramos tanto maestros como alumnos, pero lo más grave es que este atraso lo tiene nuestro País y por ello no podemos generar más riqueza ni administrar correctamente la que tenemos.
Se ha dicho hasta el cansancio que la educación es la clave para salir del subdesarrollo, pero nadie parece hacer nada por mejorarla. Por el contrario, nuestros alumnos hacen lo mínimo, tienen menos días de clases y leen menos. Frente a este reto me parece que lo mejor que podemos hacer es impulsar el autoaprendizaje y tratar de ofrecer a los alumnos un ambiente de experiencias múltiples que los ayuden a enfrentar estos retos globales.
Artículo publicado en el periódico Reforma.






