¿Y la educación? Bien, gracias

Por Enrique Quintana.- Es curioso que entre las cuatro reformas estructurales que ha propuesto el candidato ganador de las pasadas [...]

Enrique Quintana

Es curioso que entre las cuatro reformas estructurales que ha propuesto el candidato ganador de las pasadas elecciones presidenciales esté ausente la educativa.

Y no es que Peña carezca de propuestas en materia educativa. En la página de internet en la que lista sus propuestas aparecen 17.

Sin embargo, como en botica, en esa lista hay de todo y falta lo sustancial.

Por ejemplo, una de las propuestas dice: “Organizar en México eventos internacionales deportivos internacionales de trascendencia”. Y no está mal, a muchos mexicanos les gustaría que el País organizara, por ejemplo, una nueva Olimpiada. Pero el impacto que ese hecho tendría sobre la educación sería más que limitado.

Pero en las 17 propuestas que enuncia no hay ninguna que se refiera a los cambios en los procedimientos de evaluación y selección de los profesores de educación básica, ni tampoco a un cambio en el papel del sindicato.

Cuando se le preguntó expresamente sobre la evaluación universal de profesores, la respaldó y propuso que fuera cada dos años en lugar de cada tres, como es ahora.

“Después de un proceso de incentivos, de capacitación y certificación, serán los profesores mejor evaluados los que den clases”.

En otra pregunta expresa fue muy preciso en garantizar la permanencia de la retención automática de las cuotas sindicales.

Creo que, al igual que este Gobierno, las propuestas quedan muy cortas respecto a la gravedad del problema de la educación en México.

El factor clave para una mejoría en la calidad de la educación básica es la formación y selección de los profesores.

Esto implica que debiera darse un cambio en el balance de poder para que el sindicato magisterial, trátese de la CNTE o del SNTE, no tenga la influencia que hoy tiene, y que se pueda diseñar una política basada estrictamente en criterios de calidad.

Hoy todavía escuchamos una y otra vez declaraciones de funcionarios que precisan que la evaluación universal, que en una escala muy limitada se realizó hace algunas semanas, no es parte de la medición laboral, sino es un asunto estrictamente académico.

Es como decirle a los profesores que no importa si presentan o no el examen, no importa si lo reprueban o no, su plaza no está bajo escrutinio.

La composición de la Cámara de Diputados en la que los 10 legisladores del Panal, pueden hacer la diferencia entre tener más del 50 por ciento o no, le puede dar un poder aún mayor al sindicato magisterial, que se puede convertir en el fiel de la balanza para asuntos que requieran sólo la mayoría simple entre los diputados, como por ejemplo el Presupuesto.

Sí, en otros ámbitos se ve complicado que se emprendan reformas institucionales debido a los intereses que se van a afectar, en el caso de la reforma educativa, creo que las posibilidades de articularla son aún más bajas que antes.

Aunque lográramos empujar cambios en materia fiscal, energética y laboral, si seguimos con el mismo sistema educativo, con todo y que pongamos computadoras e internet en las aulas, seguiremos con un lastre que impedirá un mayor crecimiento y bienestar en el País.

Más que ninguna otra, la reforma de los sistemas de formación, reclutamiento y promoción del personal docente en la educación básica en México puede hacer la diferencia para el futuro del País.

Artículo publicado en el periódico Reforma.

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