¿Estudiar mucho? Olvídalo

Wietse de Vries | Más vale no estudiar mucho. Uno puede ser demandado por su propia Alma Mater por ser demasiado aplicado.

Wietse de Vries*

En estos tiempos en que se enfatiza que los estudiantes universitarios deben estudiar mucho, para terminar cuanto antes, llama la atención una noticia en el periódico alemán Bild del 2 de julio de 2012. Según el artículo, el “estudiante turbo” Marcel Pohl, de 22 años, logró terminar su licenciatura y maestría en tres semestres, en vez de los once semestres que marca el plan de estudios. Aprobó 60 exámenes en 20 meses, presentó su tesis con éxito, y obtuvo el título. Luego se insertó rápidamente al mercado laboral, en un banco en la ciudad de Frankfurt. ¿Un estudiante exitoso? No cabe duda. Pohl dividía el trabajo con dos amigos para compartir los apuntes de aquellas materias que se daban en el mismo horario que otras. Trabajaba horas extra en la noche. Aprobó todo. Encontró trabajo. Pero ser estudiante modelo se castiga. El primero de julio, su universidad empezó un juicio en su contra. La Universidad –la Hochschule für Ökonomie und Management (Escuela Superior de Economía y Administración)- una institución privada con sede en la ciudad de Essen, arguye que Pohl les debe dinero y la demanda es por casi 3 mil Euros. El argumento de la universidad es que, cuando un estudiante se inscribe a una de sus carreras, se compromete a pagar las colegiaturas completas para el total de los once semestres contemplados en el plan de estudios. No importa si un estudiante termine antes y deje de inscribirse. Tampoco importa que formalmente los pagos dependan del número de materias cursadas. Estudiar una carrera implica que hay que pagar once semestres. El juicio tendrá lugar dentro de unas semanas. Mientras tanto, más vale no estudiar demasiado. Uno puede ser demandado por su propia Alma Mater por ser demasiado aplicado.

*Profesor- investigador y Director de Gestión Académica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)

  • Manuel Gil Antón

    Qué horror tan horrible… las monedas mandan en todo el mundo. Saludos Wietse, Manuel

Lo más...