Educación a Debate

La ausencia de canales de comunicación especializados en educación y la posibilidad que brindan los medios digitales, nos ha permitido [...]

Educación a Debate cumple dos años de vida este 21 de junio, hoy lo festejamos y a propósito de esto reproduzco íntegro el discurso que di en abril en la Universidad Veracruzana.

Discurso presentado en la FILU 2012 de la Universidad Veracruzana
Sábado 28 de abril de 2012, 17:00 hrs. En el auditorio Carlos Fuentes.

Twitter: @ValekRendon

Eran finales de los años 60, un joven originario de Nayarit era líder de la juventud socialista en ese estado y luchaba contra lo que entonces llamaron la represión gubernamental. Sus múltiples batallas ideológicas llevaron a aquel muchacho, de nombre Liberato Montenegro Villa, a involucrarse de manera profunda con los maestros nayaritas, en apariencia los apoyó, y terminó convirtiéndose en su líder sindical unos cuantos años después.

Para finales de los años 90, Liberato Montenegro había acumulado tal poder que, según cuentan en Nayarit, había nombrado cientos de alcaldes y dado curules locales a placer, esto le permitió aspirar a ser Gobernador de Nayarit, lo cual, afortunadamente, nunca llegó a concretarse. Sin embargo, sí logró un poder desmesurado sobre el magisterio de ese estado.

Y hoy, después de 40 años haciendo lo que quiera con los docentes y las escuelas nayaritas, y habiendo acumulado riquezas que en nada coinciden con el sueldo de un maestro, a Liberato se le asume como un elemento más de la estantería política de Nayarit. La gente lo percibe como algo inamovilble, como un fantasma que nadie puede siquiera aspirar a tocar.

Las historias impactantes de la educación en México no sólo se apellidan Gordillo, aunque, debe decirse, éstas otras también llevan encabezados terribles.

En la sociedad mexicana es difícil encontrar a alguien que no perciba a la educación como una vía para el desarrollo social, económico y cultural. Y a pesar de ello, casi nadie se queja de que 14 mil escuelas estén en malas o pésimas condiciones, casi nadie repara en que sólo uno de cada cien niños de extracción indígena llegue a la universidad, casi nadie sabe que la UNESCO nos considera un país de indigentes educativos.

No es una cuestión sólo de dinero, México es de los países que más gasto corriente dedica a la escuela. El estado de la educación en México no es sólo una cuestión económica. Se debe principalmente a toda la estructura anquilosada con la que tenemos que vivir, es la desgracia sindical, pedagógica y política que venimos arrastrando, lo que no nos permite construir entornos educativos que despierten interés en los niños.

¿Para qué se estudia en México? ¿Para ser obrero? ¿Para ser millonario? ¿Para apoyar a Liberato Montenegro? ¿Para qué queremos un sistema educativo si, como lo tenemos ahora, es una hazaña cada que surge un niño con capacidad de ligar razonamientos? ¿Para qué queremos que exista la escuela?

En principio, yo diría, queremos que exista la escuela para que un día nos despertemos con la novedad de que vivimos en un país capaz de autodeterminarse, la queremos para alcanzar una sociedad donde la gente desarrolle una capacidad de aprendizaje permanente.

¿Quién debe contar las historias sobre educación? Sin duda los actores involucrados directamente en todos los ámbitos del sistema educativo tienen la responsabilidad principal de dar a conocer lo que no está funcionando, o lo que funciona sólo para unas cuantas personas. Son los maestros, los estudiantes, los investigadores, los servidores públicos y los padres de familia, los principales personajes de este sector tan relevante, y por ello deben tener espacios de expresión.

¿Pero en México quién les da voz? Los medios electrónicos e impresos, tanto nacionales como estatales, sólo atienden el tema educativo cuando resulta que ocho de cada diez niños tienen conocimientos elementales o insuficientes en la prueba ENLACE. O cuando la metodología de PISA nos vuelve a tundir y aparecemos como el último lugar de los países miembros de la OCDE. O cuando los maestros marchan y paran clases. Sólo entonces los medios tradicionales voltean a ver al sistema educativo, pero nunca tratan de entenderlo.

La ausencia de canales de comunicación especializados en educación y la posibilidad que brindan los medios digitales, nos ha permitido crear un espacio que busca devolverle al periodismo su función social.

¿Quién va a denunciar los excesos de Liberato Montenegro y otros tantos problemas educativos? O peor aún, ¿Quién va a dar a conocer casos de éxito en este país donde las noticias sólo sangran? ¿El Universal?, ¿el Reforma?, ¿Televisa?, ¿alguna revista de tiraje limitado que depende de los anuncios de un gobierno estatal? Ninguno de ellos lo hará hasta que entiendan que es más relevante informar sobre el estado de la educación que sobre el estado de sitio que viven varias regiones del país. En este contexto nació Educación a Debate.

Pretender que un medio de comunicación puede cambiar todo el sistema educativo sería ingenuo, Educación a Debate no se atribuye características de redentor. Es un medio honesto, profesional e independiente, cuya aspiración máxima es que la sociedad mexicana cada vez discuta más acerca de la educación.

No hay falsas pretensiones, la idea es informar sobre lo que afecta a la educación para que entre todos construyamos un mejor entorno. Y quizá, por qué no, para que un día nos toque dar la noticia de que los maestros nayaritas ya no obedecen a Liberato Montenegro.

*Editor en Jefe de Educación a Debate.

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