Más educados que nunca y más descompuestos que nunca

Eduardo Andere ¿Qué clase de personas cometen las atrocidades del México de hoy? ¿Qué pasa en la mente de estos individuos? La [...]

Martes 13 de septiembre de 2011

Por Eduardo Andere M.

¿Qué clase de personas cometen las atrocidades del México de hoy? ¿Qué pasa en la mente de estos individuos?

No podemos hablar de un acto enfermo, psicópata, loco, maniático, cuando muchos participan y planean; y otros, permiten o propician. ¿Ahora que estamos más educados también involucionamos? ¿Cómo es eso posible? ¿Qué no se supone que la educación nos sacaría de la pobreza, corrupción y criminalidad?

En 1950 el promedio de escolaridad en México para la población de 15 años y más era de 2.6 grados, en 2010 llegó a 8.6 años. En 1950 la matrícula total de México era de 3.25 millones de personas, en 2010 sumó 34.4 millones. Mientras que en 1950 sólo 12.6 por ciento de la población total asistía a la escuela, en 2010 lo hizo el 31 por ciento.

¿Qué produce la criminalidad organizada? ¿Están crimen y educación (la falta de) relacionados?

Si no son enfermos o criminales aislados, y se trata de grupos o asociaciones organizados, incrustados, con modus vivendi, muy probablemente el crimen organizado es la consecuencia social de patrones culturales, memes (genes sociales), que mutaron en formas perversas.

Hoy vivimos las consecuencias de valores, actitudes y hábitos que en su origen parecían inocuos pero que con el tiempo degeneraron en lacra social. Vivimos las consecuencias de un sistema político y social basado en arreglos paralelos, corrupción, impunidad, cultura de no pago e incumplimiento. Estas actitudes socio-culturales degeneraron en vicios, pues con el tiempo las nuevas generaciones aprendieron que sólo el gandaya, abusivo, astuto, gorrón o sorteador, lograba colarse en los beneficios del sistema: nepotismo, mordida, extorsión, ilegalidad, impunidad.

Por décadas el “sistema” mexicano de (in)justicia, que incluye policías, jueces, autoridades preventivas y persecutorias, se tapizó de individuos que aprovecharon un esquema de compadrazgos, canonjías, amiguismos, para construir una “subcultura” acomodada en una cloaca social, donde todo lo chueco, corrupto e impune se vale: desde el “total, ni quien se dé cuenta”; hasta el “quienes cumplen son ‘pendejos’”.

Cada vez que nos estacionamos en doble fila (ver artículo de Manuel Gil Antón), que no pagamos una entrada al cine, al metro, al transporte público, que manejamos con atropello, que nos escurrimos entre las personas que pacientemente esperan su turno y que, por tanto, son “pendejas”, que compramos fayuca, piratería o productos ilegales, que tiramos basura o nos pasamos un alto, que llegamos tarde, que vituperamos, o invadimos el silencio con ruido excesivo, nutrimos una cultura de ilegalidad, impunidad, corrupción, venganza, extorsión y maldad; caldo de cultivo para un aprendizaje antisocial. Pues no es el decente sino el gandaya el que triunfa en este mundo tenebroso; no es el generoso o altruista sino el gorrón y mezquino el que sobresale y corona; no es el trabajador y esforzado sino el sagaz y cobarde el que se enriquece. Es el mundo del dilema del prisionero donde la racionalidad individual socava la cooperación: todos perdemos.

Cuando los gorrones superan a los altruistas la cooperación es imposible. ¿Cuál es la solución cuando la cooperación no se da culturalmente? O en otras palabras, cuando los gandayas superan a los decentes; o cuando los altruistas se cansan de los gorrones y se pasan al otro lado, dejan de cooperar. En este caso, la cooperación debe ser forzada. Se trata de un oxímoron: cooperación forzada. Pero no hay de otra. Para eso se inventó el gobierno. Sólo que hay un problema: no puede ser cualquier gobierno; debe ser buen gobierno. De otra manera no hay solución. Y el desenlace será anarquía total; violencia sin límites; destrucción, decadencia, más criminalidad.

La corrupción es el alimento del gorrón y del gandaya. Pero, ¿Cuál es el origen de la corrupción?

La ignorancia fertiliza la corrupción; pero el mal gobierno, es la corrupción.

Políticos irresponsables, a quienes se les hizo muy fácil y hasta adecuado incorporar a las filas de gobierno a personas no probadas, ni probas (porque ellos mismos no lo son y se cubren en el velo de una supuesta pero falsa “moral política” a la que me referiré en otro artículo), en respuesta a favores de dudosa integridad, provocaron el agotamiento de la decencia ciudadana en el mejor sentido aristotélico.

No, no es la educación la solución; es el buen gobierno. Las buenas normas, la cultura de la legalidad y el rechazo absoluto a la impunidad. Los infames criminales organizados han crecido como hongos gracias a que se cultivan en los campos nutritivos de las instituciones de injusticia e inseguridad mexicanas. El gobernante de hoy debe corregir de raíz a las anti-instituciones de seguridad que se presentan como policías, procuradores, vigilantes o administradores de justicia.

De qué nos sirven gobiernos y legisladores que regalan dinero ajeno, que hacen carreteras que luego cobran, que obsequian libros que nadie lee, que reparten canonjías por favores políticos si no son capaces de realizar la función esencial de la autoridad: proteger al ciudadano; propiciar un ambiente sano de convivencia y exigir respeto y cooperación. Necesitamos políticos, legisladores y administradores, así como servidores públicos en general principalmente policías y jueces, no sólo transparentes sino honestos. ¿Qué tan honestos? Totalmente honestos.

No tendremos tranquilidad mientras no corrijamos nuestro sistema de legalidad y gobierno, con rechazo a la impunidad y al gorrón, y castigo severo a la corrupción, desde la más mezquina que ocurre en el crucero de la esquina hasta la más trascendente que permite o propicia la muerte.

http://eduardoandere.org

  • martin

    Es muy simple educación y conocimiento no son siempre sinónimos, conocimiento y sabiduría tampoco, valores y principios no son instrucción pública, entonces, lo que se ha hecho es dar información, e instrucción a gente mal educada.

  • http://mdmartin.blogspot.com/ Marco Dorantes

    El artículo es bueno. Así como el del Sr. Manuel Gil Antón. Pero ambos artículos serían aún mejores si dedicaran más razonamientos a lo ya dicho por otros analistas desde hace ya tiempo: dado el papel que juega el dinero en la cosmovisión y en la orientación del hombre práctico de hoy, los cambios en la conducta de ese hombre práctico ocurrirían más como resultado de la substitución del sistema monetario mundial —el cual ya está caduco— que como resultado de cambios debidos al esfuerzo individual.

    Además, este artículo parece presuponer que hoy estamos “más educados” mientras que la interpretación prevaleciente de la idea de educación no es más que el mismo adoctrinamiento socioeconómico desde la llegada del industrialismo en la historia para satisfacer las demandas de los enormes intereses privados dueños del poder económico.

  • Maggie Díaz del Castillo

    De acuerdo…
    Pero también hay que tomar en cuenta que más de 7 millones de jóvenes en edades que van de los 15 a los 29 años no tienen oportunidades de estudiar y/o trabajar… La clase gobernante de este país definitivamente no tiene la actitud de servicio que se requiere para generar una visión en favor de la gente, pero también participa el resto de la sociedad. Habría que preguntarnos qué hace cada quién para asegurar un modo de vida digno a todos y qué hacemos para educar y educarnos.

  • María Cruz

    Si, estamos más educacos en el sentido de que la cobertura es más amplia hoy que hace unas décadas. Pero aquí entra el tema de lo que realmente están recibiendo los niños y jóvenes que van a la escuela, que bueno que haya mayor cobertura pero es indispensable mejorar también la calidad educativa. Por otro lado, coincido con la frase que dice que la respuesta no es necesariamente mejor educación, sino mejor gobierno….

  • Reynaldo

    Coincido con tus planteamientos generales…
    Sin embargo, está implícito en tu argumentación un tiempo idílico pasado que deriva en degradación social y política; habría que someterlo a crítica… la gemeinschaft ha cedido terreno sin ser remplazada por instrumentos efectivos que realicen las funciones llevadas de manera “natural” por la comunidad; el gran dilema es ese…

  • Alfonso García

    Si estamos más educados o mejor dicho se tiene más conocimientos, debido a los avances tecnológicos, pero esto no significa que seamos educados y menos cuando se eliminaron materias como civismo, aunque es bien cierto que la educación se mama desde el hogar, en las aulas debe haber un refuerzo, y si no hay está el resultado.

  • http://www.cegc.com.mx Itziar Zubillaga

    Buen día.
    Considero que la educación es la clave. El gobierno, para poderse decir así, es debido a que sus miembros tienen una formación familiar, social y áulica … las tres permiten la viabilidad de concientizar ser un humano que se comporte con ética; si con errores que se es capaz de corregir; sí con individualidad, que se es capaz de compartir con el otro …. Saludos

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