Abuso de autoridad y violación de la normatividad Conflicto en la UAM-Cuajimalpa

Martes 24 de mayo de 2011
Por Eduardo Ibarra Colado
Crisis
Hace unos días vi interrumpida la tranquilidad que proporciona un período sabático al ser informado de la renuncia del Dr. Marco A. Jaso Sánchez a la Jefatura del Departamento de Estudios Institucionales de la UAM-Cuajimalpa, proyecto que me correspondió fundar en 2005 y conducir hasta agosto de 2009. Los profesores de este departamento me convocaron a una reunión, el jueves pasado, dada la gravedad de la situación. El Dr. Jaso ha hecho públicos los motivos de su renuncia, indicando que padeció durante casi dos años la intromisión permanente e indebida del Director de División, Dr. Mario Casanueva López, en sus funciones, lo que sin duda violenta la legislación universitaria vigente. Indica, además, que recibió constantes presiones y agresiones a lo largo de su gestión, lo que derivó en un fuerte desgaste psicológico y, finalmente, en su renuncia. La crisis se produjo ante la insistencia del Director de arrebatar las plazas asignadas al Departamento y de intervenir en la determinación de sus perfiles, a pesar de que el artículo 118 del Reglamento de Ingreso establece con claridad que ésta atribución corresponde exclusivamente al Jefe de Departamento.
Este caso no deja de llamar la atención y pone nuevamente de manifiesto el problema del abuso de autoridad y de la violación de la legislación universitaria, lo que conduce irremediablemente a situaciones de ingobernabilidad. Desafortunadamente, no hemos podido desterrar del todo, de nuestras universidades, esa idea de que el puesto es propiedad o botín de quien lo ocupa, o de evitar actitudes de ciertas “autoridades” que creen que pueden imponer decisiones sin importar si transgreden la legalidad, más en una institución en la que priva el ejercicio de la razón y el trabajo colegiado.
Una disputa de este tipo es inimaginable en instituciones con comunidades académicas arraigadas y maduras, pues cada quien cumple el papel que le corresponde sin más: la autoridad conduciendo a la institución con apego pleno a la normatividad y la comunidad académica cumpliendo escrupulosamente con sus responsabilidades docentes y de investigación. Ni la autoridad abusa de su poder o viola la legislación, ni los académicos faltan a su trabajo o violentan los términos de su contrato.
Por ello en estas instituciones los cambios en las posiciones de dirección no se presentan como eventos traumáticos o relevantes, son parte de la rutina, pues todo mundo sabe que quien resulte designado, posee la trayectoria académica, la experiencia administrativa y el respeto de su comunidad para ocupar el puesto. Los problemas surgen cuando faltan algunos de estos ingredientes y cuando se asocian las malas autoridades con los malos académicos.
Proyecto departamental
El Departamento de Estudios Institucionales (DESIN) fue fundado como parte del proyecto que dio origen a la Unidad Cuajimalpa de la UAM. Cuando fui designado para concebirlo y conducirlo, me propuse hacer las cosas de una manera rigurosa y transparente. De ello da cuenta el portal del DESIN integrado a lo largo de mi gestión, pues contiene la información y documentación detallada de cada una de las decisiones y acciones que adopté.
Especialmente ilustrativa es la sección de Miembros, pues en ella se detallan, entre otras cosas, el proceso que seguimos para diseñar los planes y programas de estudio de licenciatura y posgrado; los seminarios de trabajo para elaborar los documentos que sustentaron la creación de cada uno de los cuerpos académicos del Departamento; los trabajos de planeación departamental y de formulación de los proyectos de investigación de los profesores; los lineamientos y acuerdos para regular la vida interna del Departamento bajo la premisa de la colegialidad; las reglas para el ejercicio transparente y equitativo del presupuesto y para la determinación de las cargas docentes; las convocatorias y minutas de las reuniones departamentales; y los mecanismos adoptados para llevar a cabo la contratación de la planta académica, atendiendo siempre al perfil requerido para integrar los cuerpos académicos y para atender los programas docentes.
Además, se encuentran cada uno de los informes de mi gestión. En ellos detallo, con un afán autocrítico y constructivo, cada una de las etapas que cubrimos en la construcción de este proyecto y las dificultades que se presentaron. Su lectura es sin duda ilustrativa de este proceso y ayuda a entender en parte la situación que actualmente vive el Departamento. Este portal es prueba palpable de que la transparencia se muestra cuando se practica, no cuando se utiliza sólo como recurso retórico para intentar ganar legitimidad.
Perfil de una gestión
La gestión del Dr. Casanueva inició en julio de 2009. Desde el inicio, su actitud hacia el Departamento de Estudios Institucionales fue hostil y agresiva. Los hechos hablan por sí mismos, no sólo por la renuncia forzada del Dr. Jaso que comentamos al inicio de la nota, sino por una serie de acciones orientadas a relegar primero, y a intentar desarticular ahora, el proyecto que construimos a partir de 2005 con tanto esfuerzo. Este trato está marcado por el desprecio a nuestro trabajo y a nuestra disciplina, pues nos considera académicos de segunda clase que debemos dedicarnos básicamente a labores docentes. Piensa que “la investigación” es asunto de “gente mayor” y de “disciplinas serias” como las que el cultiva, pero no de jóvenes que sólo saben de Administración o se dedican a los Estudios Institucionales.
Quienes iniciamos la investigación en el campo de la Administración en México, recibimos este mismo trato hace 30 años, cuando efectivamente la disciplina se caracterizaba por asumir una orientación excesivamente pragmática y muy apegada a los intereses y necesidades de los negocios. Sin embargo, con el paso del tiempo las cosas han cambiado, gracias en buena medida al trabajo y aporte que han realizado, en este campo, académicos de las cuatro unidades de la UAM. La actitud del Dr. Casanueva muestra que su conocimiento de las ciencias no ha evolucionado y que se guía por los prejuicios.
Por ello desprecia nuestras opiniones y minimiza nuestros aportes, atacándonos al conducirse burlonamente y utilizando apelativos para calificar y denigrar a las personas. Esta actitud no se puede ocultar pues es parte inherente de su personalidad, como se constata en las grabaciones disponibles de las sesiones de los órganos colegiados y en la opinión vertida por muchos académicos y estudiantes que han sido maltratados por él. Yo mismo tuve que marcarle un alto enérgico en diversas ocasiones.
Este cuadro se completa con ese ánimo de revancha o castigo que siente que debe aplicar a un departamento que se manifestó en contra de su candidatura a la dirección de la División, prolongando indebidamente diferencias que debieron cerrarse al concluir el proceso que lo llevó a la posición que hoy ocupa. Se puede constatar, por ejemplo, la falta de respaldo a los proyectos departamentales y la exclusión de las líneas de investigación y los cuerpos académicos más consolidados del DESIN, tanto del posgrado divisional como del Consejo Editorial. En este último caso, el Director se autonombró su coordinador, violentando con ello los lineamientos divisionales, lo que le permite un manejo discrecional que da lugar a prácticas indebidas.
Tampoco ha tenido la menor intención de apoyar el Laboratorio de Análisis Institucional del Sistema Universitario Mexicano, que se mantiene gracias al trabajo generoso de nuestros estudiantes y al financiamiento externo cuando lo ha habido. El Laboratorio continúa operando debido a nuestra convicción de la importancia de contar con un espacio abierto de información, que contribuya a un mejor conocimiento de los aportes y problemas de las universidades públicas mexicanas. Llevamos casi cuatro años rascando la tierra con las uñas, enfrentando condiciones de precariedad y batallando para evitar su desaparición.
La situación del DESIN se ha agravado porque tres de los trece profesores de tiempo completo que lo integran, se desligaron indebidamente de los programas de investigación del Departamento con el respaldo del Director, permitiéndoles integrarse a un “cuerpo académico interdivisional”, por lo que en nada contribuyen al desarrollo del proyecto académico para el cual fueron contratados. De ello dan cuenta los términos de los perfiles de las plazas bajo las cuales concursaron para obtener su contrato por tiempo indeterminado. Si a esto añadimos que el Director presionó indebidamente al Dr. Jaso para arrebatarle al menos una de las plazas asignadas al Departamento y le exigió adoptar perfiles de contratación ajenos a los que se requieren para fortalecer sus cuerpos académicos, el proyecto original enfrenta la amenaza de su desmantelamiento. Los otros diez profesores del DESIN y tres más que carecen aún de una contratación definitiva, han sostenido el proyecto departamental durante estos años con resultados sobresalientes, como el lector lo puede constatar revisando los informes ya mencionados, y los planes anuales e informes de trabajo de cada profesor (también se pueden consultar los informes del período del Dr. Jaso en el nuevo portal del DESIN).
Es aquí donde se ubica la gravedad del conflicto que les relato. Ante la renuncia obligada del Dr. Jaso, el Dr. Casanueva decidió nombrar como encargado del Departamento a un profesor que no cuenta con apoyo ni legitimidad al interior del Departamento, seguramente con la intención de perfilarlo para que logre su designación definitiva en el proceso que deberá iniciar en breve el rector de la unidad. Ello le otorgaría al Director el control absoluto de los recursos y las plazas del DESIN, con lo que estaría en condiciones de reactivar la contratación de personal académico con un perfil distinto del requerido por este Departamento, intensificando así su desmantelamiento. Y esto es lo que no podemos permitir.
¿Qué sigue?
El 1 de mayo pasado cumplí 30 años de trabajo en la UAM. Desde mi incorporación me he dedicado en cuerpo y alma a trabajar por el bien de la institución. De ello hablan mi trayectoria y las contribuciones que durante todos estos años he realizado en la docencia, la investigación, la preservación y difusión de la cultura, la gestión y la participación universitaria. Esto lo he hecho siempre con otros, tanto en México como en el extranjero, pues creo profundamente en la potencialidad del trabajo colegiado y en las virtudes de la colaboración. Mis últimas experiencias han sido la fundación del Departamento de Estudios Institucionales y la creación del LAISUM, proyectos que hoy se encuentra gravemente amenazados; sus integrantes, jóvenes investigadores y estudiantes sobresalientes, han mostrado en estos años con su trabajo y sus resultados, el potencial que tienen para impulsar tales proyectos que ya hacían falta en el país. Ellos merecen la oportunidad de realizar su trabajo académico en condiciones de estabilidad, orden, respeto y certidumbre, al margen de arbitrariedades y abusos que ya son francamente intolerables. Su única intención es trabajar por el bien de la sociedad que con sus recursos sostiene a nuestra Casa Abierta al Tiempo, y por ello la institución los debe proteger.
Quienes me conocen saben que soy una persona de trabajo, un académico, no un político. No sé de “grillas” ni me interesa, no busco puestos ni mi beneficio personal, pero tampoco puedo dejar de defender los proyectos por los que he trabajado tanto, ni evitar hablar con claridad, como lo he hecho siempre, diciendo lo que pienso y actuando en consecuencia, tal como lo marcan mis valores y mis convicciones. Sé que mis palabras y mi forma de actuar molestan a algunos, porque están acostumbrados a arreglar las cosas siempre por debajo de la mesa. Sin embargo, aquí no hay nada que negociar. Tan sólo se debe restituir el orden institucional roto por un funcionario universitario que ha violentado la legislación al actuar sin escrúpulos abusando de su posición.
Por ello, en situaciones como la que comento, la UAM debe demostrar que es una institución fuerte, que ha logrado consolidar su institucionalidad, que se conduce apegada a sus propias leyes y que las hace respetar, y que tiene la capacidad para preservar y proteger sus proyectos académicos y a quienes los impulsan con su trabajo honesto para cumplir con el objeto de la universidad.
Siempre lo he dicho, la mejor defensa de este proyecto departamental y de uno mismo es el trabajo. Por ello continuaremos atendiendo a nuestros alumnos, que en nada deben verse afectados por una situación que no han propiciado, seguiremos trabajando en los proyectos de investigación en curso, en las actividades del LAISUM y en las demás responsabilidades que realizamos en el seno de nuestra Universidad. También nos mantendremos atentos para buscar los conductos que permitan solucionar esta crisis y para retornar, tan pronto como sea posible, a la normalidad. Hago votos para que las autoridades de la UAM atiendan este asunto en el marco de nuestra legislación y lo revisen con detalle y profundidad para coadyuvar a su pronta solución.
No puedo concluir sin pedirles a colegas, estudiantes y amigos su respaldo para que nos ayuden a defender este proyecto. Una manera de hacerlo es compartiendo sus opiniones y apreciaciones sobre este conflicto al final de esta nota, y comentando sus experiencias cuando hemos tenido la oportunidad de coincidir en diversos proyectos académicos y en las aulas en estos 30 años de intenso trabajo. Así, quienes no me conocen, podrán contar con otros puntos de vista para normar su juicio y ponderar con objetividad mis propias palabras.






