Para construir la paz, es imprescindible reconstruir la agenda educativa del país. Después del hogar, la escuela es el espacio donde nuestros hijos pasan la mayor parte del tiempo. Es donde desarrollan su personalidad, sus valores, sus habilidades y sus capacidades.
Porque en México, 33 de los 112 millones de habitantes estudian en elsistema educativo nacional, es evidente que la agenda educativa nosconcierne a todos.La educación representa la principal plataforma de desarrollo y defortalecimiento del tejido social de nuestro país.
Por primera vez en México, no existe desigualdad en la asistencia deniñas y niños en la educación básica. Esto es resultado, en parte, dela decisión de invertir en becas más altas para las niñas en elprograma Oportunidades.Pero hay que reconocer los enormes retos que aún enfrentamos enlos temas de cobertura.
Hoy en día, si tomamos un grupo de 100 niñosen edad de cursar la primaria, observamos que solamente 21 de ellosterminarán estudios universitarios.Los jóvenes que se van quedando en el camino, a la par pierdentambién sus posibilidades de desarrollo. Por ejemplo, el ingreso deuna persona que concluyó estudios universitarios será, en promedio, cuatro veces mayor que el ingreso deaquel que no concluyó la primaria.Para ofrecer más oportunidades de continuar los estudios, he propuesto aumentar de siete a 14 millones lasbecas para los estudiantes, en especial, para los jóvenes de bachillerato y de educación superior.
Urge mayor oferta. Es urgente seguir ampliando la oferta de las instituciones de educación media superior para alcanzar lacobertura universal en preparatoria. Este esfuerzo debe acompañarse de la creación, en los siguientes años, de150 nuevas universidades y tecnológicos para elevar la cobertura de educación superior 50%.
Hablamos de duplicar la cobertura que teníamos en estos niveles a inicios del presente siglo.Ha llegado el momento de avanzar en la creación de un seguro universitario, donde cada estudiante tenga unacuenta de ahorro desde su nacimiento, que le garantice que su esfuerzo y logro escolar le permitirá cursarestudios superiores.Los retos de cobertura educativa no pueden desligarse de los de la calidad académica y la pertinencia.
Si contratamos un buen maestro, sus efectos positivos durarán 40 años y habrá mil 200 mexicanos que pasen porsus aulas y que contribuirán al bienestar propio, al de su entorno y al desarrollo de México. Antes de iniciar mi gestión como secretaria de Educación Pública, apenas 13 estados aplicaban parcialmentealgún mecanismo de selección de docentes vinculado al mérito. En 2008 lanzamos por primera vez en México unconcurso nacional de asignación de plazas.
Por este sistema han participado más de 500 mil aspirantes y se hancontratado hasta hoy 114 mil mentores.Estos datos muestran que los propios aspirantes quieren convertirse en maestros en función de sus méritos, conmecanismos transparentes. Este esfuerzo debe ampliarse a los directores de las primarias y secundarias, comohice para los directores de bachilleratos públicos federales en 2008.Alumnos hábiles.
Es vital garantizar que nuestros estudiantes sean más competitivos en un contexto económico internacionalcomo el que vivimos, en donde cada vez las habilidades que se requieren son más avanzadas.Para los jóvenes de secundaria, bachillerato y las universidades, necesitamos ampliar el acceso a banda ancha ya tecnología de vanguardia con computadoras y dispositivos en los planteles escolares, en bibliotecas y enespacios públicos.Además, así como yo tuve la oportunidad de hacerlo en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), es fundamentalampliar las posibilidades para que los jóvenes de bachillerato que así lo deseen cursen paralelamente unacarrera técnica.Para los estudiantes de educación superior, debemos fortalecer el diálogo y la coordinación con el sectorproductivo, como hice al establecer desde 2007 los Consejos de Vinculación Universidad-Empresa, de los que yaexisten 365 actualmente.
La educación es también fundamental para dar tranquilidad a nuestras familias y para que la juventudencuentre alternativas y no caiga en las redes del crimen organizado. Porque la escuela es una constructorafundamental del tejido social y la paz, después de un cuarto de siglo regresaron los libros de civismo a las aulasde primaria en 2008.He subrayado que no voy a permitir que nuestras hijas e hijos sean presas del crimen organizado.
Por eso,deben tener la mayor prioridad medidas de prevención desde la esfera social, como son: las escuelas de horarioampliado y de tiempo completo, así como los talleres de tareas para niños y adolescentes, establecidosconjuntamente con organizaciones de la sociedad civil y con la participación de jóvenes de servicio social.Asimismo, debemos invertir en programas de inserción laboral para la juventud; orquestas infantiles y juveniles; iniciativas locales de cultura y ampliación de bibliotecas; así como en la expansión de la infraestructuradeportiva comunitaria y en becas deportivas.La educación es la gran prioridad de México.
Es claro que no he alcanzado a abordar en este espacio todos losaspectos de esta compleja agenda.Sin embargo, los avances en estos y otros temas también urgentes requerirán inversión, que sé que nuestrasociedad respaldará al garantizar transparencia, rendición de cuentas y una educación que no esté sujeta a unalógica política.
Soy optimista porque conozco muy bien la agenda y sé que representa para muchos hogares un cambio entregeneraciones: las que pudieron estudiar y las que no lo pudieron hacer.Para construir la paz, es claro que debemos reconocer y enfrentar diversos desafíos, pero la educación es unode los caminos esenciales.
Es llave del cambio, es cumplimiento de justicia, eleva la productividad de los países,es la gran igualadora social y de oportunidades. Es una agenda fundamental para la cimentación de la paz. No esla única, pero sin duda es indispensable.
* Ciudadana y precandidata del PAN a la Presidencia de la República
Artículo publicado en el periódico El Universal.
Imprime esta noticia










