UACM: visión de un conflicto

Carlos Pallán Después de once meses, una gestión llena de expectativas, su rectora publicó un documento en el cual se señalan [...]

Jueves 14 de abril de 2011

Por Carlos Pallán Figueroa

Apunto de cumplir diez años de vida, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) está inmersa en un profundo conflicto, mismo que ha sacado a la luz pública severos problemas presentes en su operación. Después de once meses, una gestión llena de expectativas, su rectora publicó un documento en el cual se señalan problemas y anomalías, posibles responsables y algunos caminos de solución.

Dirigido a los miembros de su institución, a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y a la opinión pública, el texto plasma la angustia de quien, teniendo una responsabilidad y queriendo asumirla plenamente, se topa con circunstancias y personas que se lo impiden. En el documento en cuestión, la doctora Esther Orozco Orozco hace un diagnóstico del estado de cosas por las cuales pasa la UACM. Algunos de los principales problemas ahí contenidos son los siguientes:

1. Los grupos políticos “enclavados” en la institución que “hacen casi imposible realizar cualquier tarea”.

2. La situación académica de los alumnos, durante diez años, de un bajísimo desempeño escolar (52 por ciento de ellos tiene un promedio de calificación de 2.5 y sólo 15 por ciento de ellos con uno igual o superior a cinco, dentro de una escala de uno a diez), así como un lento avance en su trayectoria escolar (la mitad de ellos, 5 mil 350, ha tenido una permanencia mayor al tiempo normal para concluir una carrera “y algunos tienen ya casi dos o 2.5 periodos cumplidos o por cumplir y les falta trecho”). En ese tiempo, la universidad sólo ha producido ¡47 egresados!

3. Su planta académica está integrada en 90 por ciento por personal de tiempo completo. Independientemente de su preparación, experiencia y logros, todos ellos ganan lo mismo (casi 40 mil pesos mensuales) y una porción de ellos se desempeña “indebidamente con un tiempo completo más en otras instituciones”.

4. La UACM “se ha organizado en academias temáticas y no hay responsables de las carreras completas que analicen y evalúen planes integrales y den cuenta de los resultados”.

5. Aparte de los inmuebles de que ha sido dotada, la universidad ha ejercido en diez años 5 mil 476 millones de pesos sin que se haya cumplido con los objetivos y misión institucionales.

A ese conjunto de fallas la doctora Orozco las denomina “fraude educativo”, una expresión que descalifica lo que durante una década fue definido como un proyecto modelo de universidad democrática, de izquierda, donde el igualitarismo sería un principio fundamental (profesores que cobran lo mismo y alumnos que ingresan por medio de un sorteo antes que por un concurso de méritos), como sucede en la mayor parte de las universidades públicas.

Congruentemente, la descalificación de la rectora se hace desde su propia y consistente posición ideológica de toda la vida, otro tipo de izquierda que piensa que las universidades no deben vivir en el “confort de la no rendición de cuentas”, y que tienen responsabilidades públicas específicas. Entre ellas, hacia los causantes que pagan impuestos, hacia los jóvenes y sus familias que “mandan a sus hijos e hijas a la universidad, confiadas en que la institución los va a amparar y a preparar para sobrevivir en este país lleno de peligros y necesitado de esperanzas”.

En su diagnóstico, la doctora Orozco incluye también aspectos positivos. La institución tiene buenos profesores, “algunos excelentes y muy comprometidos con la educación pública; los estudiantes, en su inmensa mayoría, son inteligentes y sensibles, muchos y muchas son tan inteligentes que, a pesar de las circunstancias (económicas y sociales), avanzan bien en sus carreras”; la institución dispone de infraestructura e instalaciones adecuadas.

A lo largo del documento, no hay duda de la posición de la rectora. Al calificativo de fraude añade el de “desastre” y “descalabro educativo”. Tales señalamientos pugnan abiertamente con la publicación institucional difundida el domingo pasado en el suplemento Enfoque (del diario Reforma), donde se le describe como “una institución cultural de alto nivel académico, comprometida con la sociedad y fiel a los valores científicos, humanistas y críticos… hoy la UACM es una institución sólida”.

Ante a todo ello, el juicio de la rectora es demoledor: “la UACM es una institución fundamental para la Ciudad de México, no la dejemos perder entre la corrupción, la impunidad y la demagogia”.

* Miembro de la Junta Directiva de la UAM.
capafi2@hotmail.com

Artículo publicado en Campus Milenio.

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