Colegiaturas

Javier González Garza El número de alumnos en escuelas privadas crece. Los mexicanos desean inscribir a sus hijos en escuelas [...]

Lunes 21 de febrero de 2011

Por Javier González Garza

El número de alumnos en escuelas privadas crece. Los mexicanos desean inscribir a sus hijos en escuelas privadas pues hemos sido testigos de un deterioro sistemático de la educación pública.

La educación en nuestro país se encuentra en una situación muy delicada. Todos los días aparecen noticias que evidencian cómo empeora nuestro sistema educativo, no solamente en las comparaciones con países de la OCDE, en las que ocupamos los últimos lugares, también si nos comparamos con nuestros propios datos en años anteriores.

Mientras que en China e India los alumnos de primaria dedican a la escuela entre ocho y 10 horas diarias, seis días a la semana, nuestros estudiantes acuden un máximo de cinco horas, cinco días a la semana. Claramente dentro de 10 años nuestros jóvenes estarán en franca desventaja. Esta sola razón bastaría para aplaudir cualquier mejora en el sistema educativo nacional.

El decreto de Felipe Calderón que permitirá a las personas físicas deducir una parte del pago de las colegiaturas en preescolar, primaria, secundaria y preparatoria es un tema importante y divide opiniones, por lo que debe tratarse con la mayor de las responsabilidades.

El propio Calderón ha presentado el decreto como una medida económica, ya que según él, esta decisión facilitará la formalización de los contribuyentes. Parece claro, pues si alguien quiere deducir el pago de colegiaturas primero debe pagar impuestos.

Debemos aclarar el alcance del decreto. Mucha gente supone que, como es persona física (todos los ciudadanos lo somos) y paga impuestos, si tiene una hija o hijo, por ejemplo, en una preprimaria privada, cada año le otorgarán 14 mil 200 pesos. Esto no es así.

Una persona física que esté dada de alta en el Registro Federal de Contribuyentes, que cuente con Firma Electrónica Avanzada y presente declaración anual del Impuesto Sobre la Renta, si tiene inscritos a sus hijos en colegio privado que esté en perfecta regularidad con la Secretaría de Hacienda y la SEP, recibiría una factura electrónica que le permitirá descontar hasta 14 mil 200 pesos a su ingreso anual, para entonces calcular el pago de sus impuestos.

Veamos. Una persona que tiene una base gravable de 600 mil pesos al año (esto quiere decir sus ingresos acumulables menos todas las deducciones correspondientes) tendría que pagar 180 mil pesos de impuestos. Esa persona ahora podrá deducir hasta 14 mil 200 de su base gravable para así pagar impuestos sobre 585 mil 800 pesos. Su contribución al fisco, basada en la tabla oficial de pagos de impuesto, será de 175 mil 740 lo que representaría un ahorro concreto de 4 mil 260 pesos anuales. Es decir, el ahorro será de 355 pesos mensuales en la colegiatura de su hijo.

En febrero son las inscripciones y este de- creto será, sin duda, un aliciente para el cre- cimiento de las inscrip- ciones en escuelas pri- vadas. Por ello es importante que los padres de familia no se precipiten en cambios de escuela; calculen adecuadamente sus gastos y no piensen que tendrán más dinero disponible por este decreto.

Se puede estar a favor o en contra de la medida, sin duda muchas personas que tienen hijos en escuelas privadas o con la expectativa de inscribirlos a ese sistema estarán a favor, sobre todo si no han hecho los cálculos correspondientes. La Asociación Nacional de Padres de Familia se congratuló del decreto, el Consejo Coordinador Empresarial dice además que la medida generará crecimiento económico. Los dirigentes del PRI no sólo están de acuerdo, sino que acusan a Calderón de haberles robado la propuesta. El SNTE, en un desplegado un día después del decreto, encabezado por la propia Elba Esther Gordillo declara que entiende la decisión pues puede mejorar la situación económica de un segmento de la sociedad.

En esta discusión hay un argumento que se ha utilizado para demostrar la “justeza” de esta medida, se dice: la educación pública se paga con los impuestos, yo pago impuestos pero mis hijos no van a la escuela pública, luego entonces, que me regresen la parte correspondiente.

Ampliemos ese razonamiento a otros ejemplos: hospitales públicos; medios de transporte como el Metro, caminos y carreteras federales. Todos éstos se construyen gracias a nuestros impuestos. Alguien podría argumentar que no usa estos servicios y paga impuestos, incluso alguien podría argumentar que ni siquiera tiene hijos o que nunca usa carreteras libres, entonces exigiría la devolución de todos sus impuestos. Llegaríamos al absurdo de negar la sociedad misma.

El fondo de este asunto es que la educación no puede ser tratada como un gasto. La educación representa la columna vertebral de una nación, tanto en su iden- tidad como en su desarrollo. Es también el factor de redistribución del ingreso más importante en cualquier sociedad.

El número de alumnos en escuelas privadas crece sistemáticamente, hoy representa el 10% de la matrícula total en el país. Es evidente, cada vez con mayor frecuencia, que las y los mexicanos desean inscribir a sus hijos en escuelas privadas pues hemos sido testigos de un deterioro sistemático de la educación pública. Hay responsabilidades concretas en ello. Esta vergüenza nacional quiere ser remediada en términos individuales, pero el problema de la educación es algo que se debe resolver colectivamente.

El decreto de Calderón se inscribe en la línea de desmantelamiento del Estado, no resolverá el problema de la calidad de la educación y sí acrecentará desigualdades sociales. Tal parece que se trata de eliminar lo público y que todo pase a manos privadas.

_

Artículo publicado en Reforma.

Lo más...